
Mohammad pensaba que era el único cristiano de su país.
Normal, ya que vive en el tercer país más peligroso del mundo para seguir a Jesús (Yemen), donde los conversos del islam son perseguidos por abandonar la religión oficial.
Sin embargo, este valiente cristiano no podía estar más equivocado.
«Cuando me convertí, pensaba que era el único creyente en Yemen. Durante mucho tiempo, no conocí a ningún otro cristiano yemení. Ahora conozco a muchos más como yo»
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