
Justo mientras te están dando una paliza, ¿serías capaz de hablarles a tus agresores sobre el mismo Dios por el que te están pegando? ¿Incluso si esos golpes vienen de tus propios familiares?
Zaira dijo sí. Por mucho que esta durísima persecución intentó silenciarla, ella aprovechó esos instantes más oscuros para reflejar la luz de Jesús.
«Los momentos de persecución son aquellos en los que Dios te pone ante la gente y debes hablar. Cuando todo el mundo esté alborotado, estarán pendientes de cada palabra que salga de tu boca. Ahí es cuando tienes que hablar. Más adelante no podrás volver a reunirlos así»
Su historia es tan inspiradora que muchas otras cristianas de Asia Central se han sentido identificadas con ella... y ahora Zaira las está ayudando a superar sus traumas, montar sus negocios y vivir libremente en fe.
¡Ah! Spoiler: al final hasta varios familiares de Zaira decidieron seguir a Jesús tras ver su fe resiliente.
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