
Algunos seguidores de Jesús en Malí se enfrentan a una persecución tan severa que no pueden vivir en amplias zonas del país. En estas áreas, los extremistas islámicos atacan a los cristianos con violencia, secuestros e incendios de iglesias. Los pastores
evangélicos y los fieles son especialmente vulnerables, a menudo acusados de ser agentes occidentales.
El crimen organizado y la corrupción sistémica agravan aún más la amenaza. Los extremistas islámicos se aprovechan de las rutas de contrabando, la minería ilegal y las redes de clientelismo, creando zonas sin ley donde los cristianos, especialmente
en las zonas rurales, quedan expuestos e indefensos.
Bajo el régimen militar, la represión estatal ha empeorado. Los líderes cristianos y activistas que se atreven a alzar la voz se enfrentan a vigilancia, intimidación y detenciones arbitrarias. Los conversos del islam son especialmente vulnerables; a
menudo son atacados por extremistas y presionados por sus familias y comunidades.
La situación para los cristianos en Malí continúa empeorando, por lo que poco ha cambiado respecto a la tendencia del año anterior. En 2025, numerosos creyentes fueron asesinados, varias iglesias fueron atacadas, destruidas o saqueadas, y se destruyeron propiedades cristianas. El gobierno militar ha suspendido los partidos políticos, alimentando los temores ante un creciente autoritarismo e inestabilidad política.
«Orad por la estabilidad del país, porque sabéis que estamos atravesando tiempos difíciles»
— EMMANUEL, CRISTIANO DE MALÍ QUE HA RECIBIDO AYUDA DE LOS COLABORADORES DE PUERTAS ABIERTAS, SEPTIEMBRE 2025.
Los cristianos conversos del islam son especialmente vulnerables. Enfrentan presión tanto de militantes islámicos como de sus familias y comunidades. La violencia, que antes se limitaba al norte del país, se ha ido extendiendo progresivamente por todo el territorio. Ahora, incluso los cristianos de centros urbanos corren riesgo de sufrir violencia.
Las mujeres cristianas se enfrentan al secuestro y al matrimonio forzoso por parte de militantes islámicos. Las conversas del islam son aún más vulnerables: pueden sufrir acoso, amenazas, abusos sexuales, violencia física e incluso asesinato. Las solteras pueden verse obligadas a contraer matrimonio, mientras que las casadas pueden verse obligadas a divorciarse, perdiendo en ocasiones la custodia de sus hijos. Si son expulsadas del hogar familiar por seguir a Jesús, su vulnerabilidad aumenta al quedar sin apoyo.
Los hombres cristianos son víctimas de amenazas de muerte y agresiones físicas violentas por parte de militantes. Quienes viven en zonas remotas corren el riesgo de ser secuestrados, asesinados o reclutados a la fuerza por grupos violentos. Los niños cristianos pueden verse separados de sus padres y trasladados a zonas más seguras para su protección. Los ataques selectivos contra hogares y negocios cristianos buscan empobrecer a las familias y debilitar a las comunidades. Los cristianos, especialmente los conversos, sufren presión a través del rechazo social y la reducción del acceso a empleos o educación. Los conversos casados también pueden verse obligados a divorciarse de sus esposas.
«Quiero volver al campo misionero porque la cosecha es grande y los obreros pocos»
Pastor Enoc* (nombre ficticio), que huyó con su familia tras un ataque a su aldea, agosto de 2025, MinistryHub,
A través de colaboradores de iglesias locales, Puertas Abiertas apoya a los creyentes malienses mediante capacitación para responder a la persecución e iniciativas que les ayudan a fortalecer sus medios de vida.
La inestabilidad política de Malí continúa en 2025. Ora para que Dios abra un camino que traiga la paz y establezca la seguridad.
Los cristianos se enfrentan a la violencia y al desplazamiento a manos de grupos vinculados con el Estado Islámico y Al Qaeda. Ora por los creyentes que lo arriesgan todo por su fe en Cristo.
Pide a Dios que fortalezca a los colaboradores de Puertas Abiertas en Malí, que atienden a los creyentes desplazados y les ayudan a cubrir sus necesidades básicas.

Querido Señor, nos unimos a nuestros hermanos de Malí y oramos para que estés con aquellos cristianos que arriesgan tanto simplemente por seguirte. Oramos por quienes han sido expulsados de sus hogares y de sus iglesias; por favor, concédeles tu paz y abre el camino para que puedan regresar. Te pedimos hogares para los desplazados, ánimo para los desalentados, alegría para quienes han perdido la esperanza y la certeza constante de que caminas junto a ellos en medio de su dolor. En el nombre de Jesús. Amén.