
En Egipto, la mayoría de las violaciones de la libertad religiosa se producen a nivel comunitario. Entre ellas se incluyen el acoso a mujeres cristianas y la expulsión de cristianos por parte de turbas por supuestas blasfemias. Incidentes como estos tienen
lugar principalmente en las zonas rurales del Alto Egipto y en algunas zonas urbanas económicamente desfavorecidas, especialmente cuando hay extremistas islamistas presentes.
El presidente de Egipto habla positivamente sobre la histórica comunidad cristiana del país, pero la débil aplicación de la ley deja a los creyentes vulnerables a los ataques. A pesar de las promesas del presidente de que se construirá una iglesia en
cada nuevo barrio, la construcción de nuevas iglesias sigue estando restringida.
Los cristianos de trasfondo musulmán se enfrentan a una enorme presión por parte de sus familias para que vuelvan al islam. Los servicios de seguridad mantienen un fuerte control sobre los conversos al cristianismo, deteniendo y maltratándolos regularmente
y obligándoles al aislamiento. El Estado también imposibilita el reconocimiento oficial de las conversiones.
La situación general se mantiene sin cambios. La violencia entre grupos religiosos disminuyó debido al estricto control del gobierno, más que a una paz verdadera. Se denunciaron casos de discursos incendiarios en internet y continuó la presión estatal y social sobre los cristianos que abandonaron el islam para convertirse al cristianismo.
«He perdonado a los militantes que mataron a mi hijo. No sabían lo que hacían, ¿por qué no iba a perdonarlos? El Señor nos perdona cada segundo y perdonó a sus propios perseguidores»
—Samir, cuyo hijo fue asesinado por militantes, febrero de 2025.
Los cristianos que viven en zonas rurales de Egipto o en lugares donde actúan extremistas del islam se enfrentan a la mayor amenaza de persecución violenta. Los conversos del islam son los más vulnerables.
Las mujeres cristianas de Egipto, especialmente en las zonas rurales, se enfrentan a captación, conversión forzosa y acoso sexual, a menudo dentro de una cultura del honor y la vergüenza que estigmatiza a sus familias. Los autores de estos delitos suelen actuar con impunidad, lo que deja a las víctimas silenciadas y atemorizadas. Las mujeres coptas se enfrentan a un acoso constante por no llevar velo. Las niñas de familias vulnerables son atraídas a matrimonios precoces con hombres musulmanes y presionadas para que se conviertan. Las conversas al islam son las que corren mayor riesgo: pueden ser encerradas, golpeadas, asesinadas por «honor» o divorciadas, y pueden perder la custodia de sus hijos.
Los hombres cristianos en Egipto se enfrentan a una discriminación sistémica, y pocos son nombrados para ocupar puestos de alto rango en el ejército o el gobierno. Los conversos suelen cambiar sus nombres musulmanes, pero en las zonas rurales, donde el desempleo es elevado, los prejuicios contra los nombres cristianos pueden dejar a los jóvenes en desventaja. También son vulnerables a los incentivos económicos para convertirse o reconvertirse al islam. Los conversos se enfrentan a presiones para que renieguen de su fe, y los líderes religiosos, casi todos hombres, son fácilmente objeto de acoso, asesinato o ataques a sus familias. La violencia extremista y el asesinato de líderes religiosos cristianos han alimentado el miedo y la emigración.
«[Mi padre] nos llamó infieles, traidores. Nunca le había visto tan lleno de ira y odio. Incluso dijo que merecíamos morir y nos amenazó con hacernos daño si nos quedábamos en el pueblo»
Adam* (nombre ficticio), converso del islam, marzo de 2025.
A través de ministerios e iglesias colaboradoras, Puertas Abiertas apoya a la Iglesia en Egipto mediante programas como el discipulado cristiano, el desarrollo del liderazgo, las clases de alfabetización, la asistencia médica, el ministerio de viudas y otros. Estos programas continúan a largo plazo para ayudar a fortalecer al pueblo de Dios.
Muchos cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase por la mayoría de los musulmanes en Egipto, especialmente en las zonas rurales y entre comunidades vecinas. Los creyentes se ven limitados en
sus opciones de empleo y sólo tienen acceso a trabajos peligrosos. Ora para que estos creyentes no se desanimen, sino que conozcan su valor ante los ojos del Señor.
Cuando los musulmanes se convierten al cristianismo, esto puede dar lugar a una persecución violenta. Ora para que cesen los ataques y reine la paz.
Los colaboradores de Puertas Abiertas en Egipto trabajan para ayudar a cambiar las normas culturales que perjudican a las familias. Ora para que Dios obre a través de estos esfuerzos y que padres e hijos se
fortalezcan.

Señor, Tu pueblo ha estado presente en Egipto desde que guiaste a José a un lugar donde pudiera salvar a su familia y a su pueblo. Ahora, Dios, me presento ante Ti para pedirte que vuelvas a mirar a Egipto y protejas y preserves a aquellos que siguen a Jesús. Trae esperanza donde pueda haber desesperación; trae consuelo a aquellos que han sufrido abusos o violencia, y trae alegría a aquellos que quieren seguirte. En el nombre de Jesús, Amén.