
Durante años, Neda vivió silenciada por las tradiciones de su entorno. En un país donde las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda, su voz era silenciada, ella se sentía invisible. Pero todo cambió cuando conoció a Jesús. «Lo primero que
sentí tras la oración fue un amor profundo que nunca antes había experimentado», recuerda.
Su fe la transformó por completo. Actualmente, Neda dirige una iglesia en casa junto a su marido en Irán, uno de los países donde ser mujer y cristiana significa vivir entre el miedo y el silencio. «Este tipo de vida exige una valentía que sólo
puede venir de Él», confiesa.
Gracias a tu apoyo, Neda y otras mujeres de Oriente Medio están recibiendo formación espiritual, acompañamiento y acceso a la palabra de Dios. Aunque siguen enfrentando riesgos y discriminación, sus vidas son un testimonio vivo de que Cristo sigue
obrando incluso en los lugares más oscuros.
Ayudar a restaurar a las mujeres cristianas como Neda que corren el peligro de ser borradas por la persecución.
Únete a la campaña (IN)VISIBLES, ya disponible en nuestra web.
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Con 20 € podríamos proveer Biblias a 2 mujeres de un país donde no es fácil acceder a la palabra de Dios.