
Ariana ha estado en peligro de ser borrada por la persecución... por su propia familia...
Esta hermana en la fe tuvo que huir de su Afganistán natal tras ser amenazada de muerte por su propio hermano. Para él, Ariana les había deshonrado al decidir seguir a Jesús.
Hoy, pese al miedo, la amenaza y la posibilidad de deportación, ella sigue compartiendo en secreto la esperanza que transformó su vida y que sigue haciendo visibles a más cristianas perseguidas como ella.
«Todas las mujeres con las que me reúno dicen lo mismo. Me dan las gracias y me dicen: “Cuando vienes, nos sentimos en paz”»
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