10. Irán
«Trajeron una hoja en blanco y una voz profunda me dijo: “Si escribes que te arrepientes de haberte hecho cristiana, te ayudaremos a evitar el juicio”. Guardé silencio y respondí: “Eso no es una confesión, es una mentira forzada. No escribiré
algo en lo que no creo”». – Shima*, cristiana iraní.
En Irán, las autoridades consideran el cristianismo una amenaza occidental. Las iglesias domésticas son objeto de redadas, y los creyentes son detenidos y acusados de «atentar contra la seguridad nacional».
El conflicto con Israel ha aumentado la represión, con decenas de cristianos arrestados acusados falsamente de espionaje.
Incluso las comunidades armenias y asirias reconocidas por el Estado sufren discriminación en el empleo, el matrimonio y la herencia. Muchos conversos huyen del país cada año.
9. Libia
Debido a la situación de extrema inseguridad, no es posible compartir detalles sobre los creyentes libios.
Aunque Libia ha bajado en el informe de este año, sigue siendo un lugar extremadamente peligroso para los cristianos.
Sin un gobierno central que imponga el orden, los creyentes son objetivo de milicias islamistas y redes criminales.
Los cristianos libios y los inmigrantes africanos son secuestrados, torturados o explotados como esclavos. Muchos mueren intentando huir por el mar Mediterráneo.
8. Pakistán
«Jesús permitió estos ataques para acercarnos más a Él. Aquella noche, miles de cristianos clamaron en las calles, con lágrimas, con las manos alzadas o abrazados unos a otros». – Maliha*, cristiana de Jaranwala.
En Pakistán, los cristianos viven bajo la amenaza constante de la ley de blasfemia, utilizada con frecuencia para ajustar cuentas personales.
Una simple acusación puede desencadenar ataques masivos contra barrios cristianos.
La mayoría de los creyentes provienen de castas consideradas «intocables» y trabajan en condiciones de servidumbre. Los conversos del islam enfrentan persecución de sus propias familias y de grupos extremistas.
7. Nigeria
«El hombre que me llevaba en su moto me preguntó por qué lloraba. Le dije que estaba casada. Me respondió: “Si tu marido fuera fuerte, te habría rescatado de nuestras manos”». – Rifkatu*, cristiana nigeriana.
Nigeria sigue siendo el país más violento del mundo para los cristianos. Los ataques de grupos islamistas como Boko Haram, el Estado Islámico en África Occidental y pastores fulani dejan cada año cientos de muertos y desplazados.
En el norte, la sharía está implantada en 12 estados, y los cristianos viven como ciudadanos de segunda clase. La violencia se ha extendido al sur, donde nuevos grupos extremistas también atacan comunidades cristianas.
6. Siria
«El trauma nos golpeó a todos. Creímos que con el cambio de régimen habría libertad, pero aún hay quienes solo creen en matar». – Mourad*, colaborador local de Puertas Abiertas.
Siria ha vuelto al top 10 de los países más peligrosos tras un fuerte aumento de la violencia.
Desde la caída del régimen de Assad en 2024, el país está controlado por el grupo extremista Hay’at Tahrir al-Sham, con raíces en Al Qaeda. Aunque se han mostrado más moderados, los cristianos siguen siendo vulnerables, atrapados entre
los conflictos armados y el resurgir del Estado Islámico.
En junio de 2025, un ataque contra una iglesia en Damasco dejó múltiples víctimas.
5. Eritrea
«Vivimos con miedo de quién será arrestado mañana. ¿Otro hermano en Cristo? ¿Yo? Pero debemos seguir caminando con Dios». – Paulos*, cristiano eritreo.
Eritrea es uno de los países más difíciles para los seguidores de Jesús. El Gobierno solo reconoce cuatro confesiones, dejando fuera a la mayoría de iglesias evangélicas y pentecostales, consideradas ilegales.
Los cristianos sufren redadas violentas, encarcelamientos indefinidos y vigilancia constante.
Además, la sociedad altamente militarizada obliga al servicio militar indefinido, y quienes se niegan o son sorprendidos orando sufren castigos severos.
4. Sudán
«No sabemos cómo será este nuevo Sudán después de la guerra, pero creo que ha llegado el momento de que la Iglesia defienda su derecho a tener voz». – Rafat Samir, líder cristiano sudanés.
Tras el golpe militar de 2021 y la guerra civil iniciada en 2023, los cristianos viven una grave crisis y desplazamientos masivos.
El Gobierno ha restablecido leyes islámicas y políticas represivas. Muchas iglesias han sido destruidas o utilizadas como bases militares.
Los cristianos, tanto históricos como conversos, sufren discriminación, arrestos arbitrarios y violencia. Muchos líderes y colaboradores locales han sido detenidos.
3. Yemen
«Dios está abriendo puertas. Muchos quieren saber más de Jesús. Cuando me reúno con ellos, intento hacerlo en lugares públicos para evitar problemas de seguridad». – Khaled*, cristiano yemení.
El conflicto y el colapso económico han convertido a Yemen en un entorno cada vez más peligroso para los cristianos.
La mayoría son conversos del islam, y practicar su fe abiertamente puede costarles la vida, ya que la apostasía se castiga con la pena de muerte. Muchos sufren divorcios forzosos o separación de sus hijos.
Los lugares de culto no musulmanes no están autorizados y la ayuda humanitaria se reparte principalmente a través de las mezquitas, lo que excluye a los cristianos.
2. Somalia
«Mi padre me dijo: “No puedo impedirte leer la Biblia, pero si te haces cristiano, yo mismo te mataré”». – Aweis, cristiano somalí.
Ser cristiano en Somalia es prácticamente imposible. La Constitución provisional de 2012 prohíbe convertirse del islam al cristianismo, y la sharía rige en todas las regiones. La presión social y familiar obliga a los creyentes a vivir
su fe en completo secreto.
Convertirse al cristianismo se considera una traición al clan y al país, lo que puede provocar violencia o incluso la muerte. En muchas zonas, el grupo extremista Al-Shabaab controla el territorio y ejecuta públicamente a quienes sospecha
que son cristianos.
1. Corea del Norte
«A pesar de los peligros, la Iglesia clandestina en Corea del Norte sigue viva. Adora sin sonido, con oraciones susurradas y pasajes de la Biblia memorizados. Los creyentes siguen a Cristo con un valor silencioso, una fe profunda y una disposición
a entregarlo todo por el Evangelio». – Cristiano norcoreano, septiembre de 2025.
Corea del Norte sigue siendo el lugar más peligroso del mundo para seguir a Jesús. Ser descubierto como cristiano puede significar la ejecución inmediata o el internamiento en un campo de trabajo, con escasas esperanzas de liberación.
El régimen considera la fe cristiana una amenaza directa.
Aunque el Gobierno exhibe algunas iglesias en Pyongyang como símbolo de tolerancia, son pura propaganda. En realidad, la adoración está prohibida, y los creyentes se reúnen en secreto, arriesgando sus vidas y las de sus familias.
Desde 2020, la «ley contra el pensamiento reaccionario» ha endurecido aún más las medidas, criminalizando la posesión de una Biblia y reforzando la idea de que el cristianismo es una amenaza al régimen.